Nos falta democratizar el tamal

2017-02-04 | 2018-03-09

En vísperas del Día de la Candelaria, intenté recordar cuándo fue la última vez que comí un tamal. Llegué a la conclusión de que fue aproximadamente un año antes, en las mismas fechas, probablemente se deba a mi falta de antojo a pesar de recordar buenos tamales en algún momento.

Intentando llegar al fondo del problema, llegué a las siguientes conclusiones.

Tamales vs. Chilaquiles

El contendiente más claro a la contra del tamal en el desayuno mexicano son los chilaquiles, ambos pueden llegar a tener una variedad inmensa gracias a sus salsas y demás ingredientes y son relativamente sencillos de conseguir en la Ciudad de México. Entonces, ¿por qué es más común que desayune unos chilaquiles a un tamal? La conclusión errónea y sin embargo más común; los chilaquiles son superiores, y aquí surgió mi primera inquietud. Al ser alguien que ha probado tanto buenos chilaquiles como buenos tamales, puedo decir que los considero comparables en calidad de desayuno. La distorsionada perspectiva de que los chilaquiles son superiores, viene de que es mucho más sencillo conseguir unos chilaquiles promedio tirándole a buenos, que unos tamales.

Triada de distribución

La CDMX tienes varias opciones para conseguir chilaquiles, un puesto en la esquina, múltiples restaurantes y cafeterías que ofrecen desayunos y restaurantes especializados en chilaquiles. En cambio los tamales carecen del punto intermedio, en rara ocasión puedes entrar a un restaurante y encontrar un tamal en el menú. Sin embargo, las esquinas están repletas de tambos llenos de tamales en las mañanas, las calles retumban con el silbato y la grabación de los famosos tamales oaxaqueños y los godínes aquellos que marcan las tendencias culinarias de las calles, incluyen en su dieta básica la guajolota. Al mismo tiempo, lugares de alta cocina mexicana presumen sus tamales reducidos de tamaño y con sabores estrambóticos.

Es por esto que los tamales dan la ilusión de ser inferiores, es demasiado fácil ser decepcionado al comprar uno, ya que los puestos de la calle no siempre tienen la mejor calidad, ¡al igual que con los chilaquiles!, sin embargo los chilaquiles cuentan con varias opciones de establecimientos que defienden su calidad dando la impresión de que son mejores que los tamales.

Así es como los menús de restaurantes son dominados por chilaquiles rojos o verdes y la presencia de tamales de mole o verdes es casi nula.

La democratización

En fin, para lograr regresar el antojo de un buen tamal al mexicano promedio y darle el lugar que se merece en el menú de desayunos mexicanos, propongo la necesidad de facilitar el buen tamal en establecimientos, restaurantes y cafeterías, ya que parece absurdo que exista una fecha nacional para celebrar su consumo y resulte tan mediocre la experiencia a lo largo del año para conseguir un buen tamal.

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